domingo, 26 de febrero de 2017

Torrecilla, no hay dos sin tres

Cuando te equivocas, a veces el error te depara gratas sorpresas. Enrique y yo que ayer nos desplazamos hasta la Sierra de la Nieves, nos equivocamos en la ruta. Pusimos el GPS del móvil para que nos llevase a "Sierra de las Nieves", pensábamos que acabaríamos en el centro de interpretación de los Quejigales, pero no. Cuando la muchacha del GPS dijo aquello de "ha llegado usted a su destino" estábamos en un camino en medio de la nada.
Tuvimos la suerte de que un corredor entrenando nos indicase que a unos 10 minutos teníamos dos miradores desde los que podíamos iniciar el ascenso al Torrecilla, uno era el de Saucillo y el otro Luis Ceballos. Optamos por el primero.
Allí en el mirador dejamos el coche e iniciamos, tarde, el ascenso.


La ventaja de esta ruta a diferencia de las otras dos que había realizado con anterioridad (2012 y 2013) es que son 10 kilómetros de ida (y vuelta otros 10) con un desnivel muy agradable:


620 m. de desnivel. Empezamos en los 1300 m. y acabamos en los 1919 a lo largo de 10 km.
Hicimos un par de paradas para coger fuerzas y reponer agua. El día estaba con mucha niebla y ya intuíamos que en esta ocasión no disfrutaríamos de las magníficas vistas de la cumbre.
Fue un paseo agradable, llegamos a nuestro objetivo sobre las 14:30 y comimos allí compartiendo espacio con varias personas que habían llegado previamente. Siempre es agradable compartir objetivos con otras personas, con alguna hablamos.


Aparentemente una pena, no poder ver el mar, África, Gibraltar y las magníficas vistas, pero estas situaciones son las que hacen especiales estas subidas. En mi caso es la tercera vez que subo a esta montaña y cada vez ha sido distinta. Ver como las nubes acarician las montañas y van pasando de valle a valle también es un espectáculo digno de contemplar.
A las 20:00, después de otra equivocación con el GPS, llegamos al Albergue Los Molinos de Ronda. Allí descansamos de un agradable día, en el que las equivocaciones nos llevaron por senderos llenos de intensidad, paz, silencio y Pinapos, majestuosos Pinsapos.
Naturaleza y vida que nos oculta el hormigón de la ciudad.





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