lunes, 2 de enero de 2017

San Silvestre 2016, la ruta de los conocidos

El pasado 31 de diciembre de 2016 se celebraba en mi ciudad natal, Barakaldo, la cuarta edición de la San Silvestre. Salvo la primera he participado en todas. No solo es una carrera individual, lo es de grupo porque se suele correr junto a otros corredores, de familia porque los pequeños corren antes y de pueblo porque se dan cita multitud de paisanos que deciden terminar el año haciendo un poco de deporte. 
En casa los preparativos: colocarse el dorsal, apretarse bien las zapatillas, ajustarse la camiseta... Las dos camisetas que tenía, por un lado la del Club y por otro la de la bolsa del corredor eran la talla L y me quedaban justas. Me sentía incómodo. Decidí correr con una de mi padre de la Asociación de amigos del Sáhara de Barakaldo, me encontraba mucho más a gusto no solo por el tallaje también por llevar al pueblo saharaui por las calles de Barakaldo. Nos acercamos hasta la Herriko Plaza y justo antes de llegar saludé a Unai que estaba con un grupo de gente, una chica dijo "Qué solo Unai ¿no? y las demás nada". No me había dado cuenta de la presencia de Ainhoa, antigua compañera de Club de Balonmano, que junto a Diego, antiguo compañero de Club de Balonmano, estaban en el banco preparando la mochila. "Ainhooooa, cuánto tiempo...". Saludos y a la plaza, que estaba a punto de empezar la carrera de los txikis.
Llegamos al centro del pueblo, la Herriko Plaza también denominada por los antiguos plaza de los Fueros (a mí a veces aún se me escapa lo de los Fueros, soy un antiguo).
Ahí estabamos los Fernández preparados para participar en cada una de nuestras categorías, primero, a las 16:00 con un circuito de 500 metros Mikel (mi hijo) e Iraia, después a las 16:15 un kilómetro Candela y Maialen, por último seis kilómetros Mikel (mi hermano) y yo. 


Mikel (mi hermano) cogió la mano de Iraia y yo la de Mikel (mi hijo). El recorrido era sencillo, saliamos de la Herriko Plaza, llegabamos a la plaza de la Bide Onera (para mí, un antiguo, plaza del monumento) y vuelta. Mikel entrena a atletismo en La Algaba y poco a poco va empezando en carreras populares. Su primera participación fue la tercera edición de esta San Silvestre en el 2015, hace una semanas hacía lo propio en Castilblanco y ese último sábado del año corría por tercera vez. Lo hizo muy bien, aunque aún sigue buscando la mano de su padre para correr y tiene que pulir un poco el tema de la competitividad, en alguna ocasión sacaba el codo para adelantar. Tras pasar por el arco de meta, sin darnos cuenta nos pasamos a un chico que estaba cerca del speaker (@AlbertoBaraka) entregando medallas. En la carpa me encuentro con Óscar antiguo compañero de colegio y me dice "¿Y su medalla?". Nos damos la vuelta y la cogemos. Momento para saludar a Txus, compi de cole que vive en Barcelona y que como yo viene a pasar de año con la familia.


La foto nos la hizo Elena (mi mujer) que contemplaba orgullosa la participación de la familia en el evento deportivo. 
La carrera con Candela fue más accidentada, era más larga y ella no está acostumbrada a correr, practica Gimnasia Rítmica. La segunda vuelta fue un calvario, empezó a llorar, decía que no podía más, en tres ocasiones le dije que nos retirábamos, que no pasaba nada. Ella siguió, creo que pensaba en la medalla final. En una de mis charletas de ánimo "Vamos hija, tú puedes", "Venga que lo estás haciendo muy bien", "Ya queda poco"... alguien por detrás dijo "Hazle caso a este hombre que es una persona con criterio. Lo conozco desde hace tiempo" era Ibon que a nuestro paso por la iglesia de San José animaba a Candela. También Rosi y Maite, las hermanas, antiguas monitoras compañeras de Club de Tiempo Libre Ainara que le gritaban "Vamos campeona". 


La foto me la envió mi amigo Pablo con el que corrí el año pasado y que este año no podía participar. Cogiendo la trabajada medalla de la hija me encontré con Josu un fino corredor antiguo compañero de Club de Balonmano que por la mañana había jugado un partido exhibición (pachanga) en el polideportivo municipal, se dieron cita veteranos del DOSA contra veteranos del Club Balonmano Barakaldo.

Cuando terminó la carrera de Candela y Maialen me acerqué al puesto de castañas en el que había quedado con Mikel (mi amigo). Llegó Jose Carlos "Txoru" que también había jugado la pachanga y doblaba en esfuerzo físico. Mikel (mi amigo) no llegaba, el tercer tiempo de la pachanga y una siestecilla le hacían retrasarse. 


Nos encontramos cerca de la carpa. Ahí está con el chandal del Athletic guardando el móvil en el bolsillo, tras haber iniciado el Strava, a la izquierda yo de naranja y en el fondo de azul Mikel (mi hermano).
Comenzaba la carrera, justo terminando el paseo de los Fueros coincidí con Iván, antiguo compañero de EGB, que curiosamente nació el mismo día que yo (18 de mayo de 1975) cuando lo saludé me dijo "pasa, pasa los mayores primero", respondí "ya sabes tú que uno de los dos es mayor que el otro por minutos".
Enfilamos la avenida de la Libertad a la altura del antiguo local de la librería Minerva, saludé a David que pasaba por allí andando por la acera, él terminó el año surfeando en las aguas del Cantábrico, lo de correr parece que no le va. Giramos Bagatza y empezamos una de las cuestas, avenida Miranda, vi un grupito de corredores que llevaban la camiseta blanca de la bolsa del corredor y que charlaban, al pasar junto a ellos dije:  "Hazle caso a este hombre que es una persona con criterio. Lo conozco desde hace tiempo" era Estibaliz que corría junto a Ibon.
Llegamos a San Vicente y bajamos hacia las torres cerca de donde viví los últimos años que estuve en Barakaldo. Antes de llegar a una rotonda, desde arriba gritaban: "Vamos Gorka". Era Miki que desde la ventana con su familia saludaba, él es más antiguo que Mikel Josu (aunque poco más que Txoru), con la pachanga de la mañana tenía suficiente deporte para terminar el año. Bordeando las torres coincidí con Alejandro, este año no llevaba la Go Pro pero su gorrito de Papa Noel no podía faltar. 
Iba bien la carrera, corríamos Mikel (mi amigo) y yo juntos, por detrás iba Mikel (mi hermano) con Juanjo y su cuñado, según dice mi hermano me tenían de referencia. Increíble, yo que pensaba que iría bastante por detrás suyo... La sensaciones corriendo este año han sido muy buenas, la peor marca de las tres ediciones que he corrido pero la mejor.  



Al principio (o final) de la avenida Gernikako Arbola nos pasan Mikel (mi hermano), Juanjo y su cuñado, justo después tengo uno de los mejores encuentros de la carrera mi amigo Sergio está con Rébeca y su hijo Aitor a la altura de la residencia de Sanitas, nos saludamos y dejamos pendiente quedar en el parque con los críos.
A la altura del Centro Cívico Clara Campoamor veo como Iñaki anima a su hijo Peru que corre a trompicones, recuerdo mi carrera con Candela e imagino otras nuevas junto a ella o su hermano en el futuro.
Mikel (mi amigo) pasa por delante de su casa y dice en bromas que se queda allí, que el tercer tiempo le está pasando factura. Lo miro y digo "Venga ya, hombre". Seguimos pero a mí me apetece coger al trío que nos acababa de pasar. Le digo "Mikel, voy a ver si los pillo" imprimo ritmo, por los juzgados están a mi alcance y cuando llegamos de nuevo a la plaza del monumento ya vamos los cuatro juntos.
Terminamos.


Buena carrera, buen fin de año.








Da gusto terminar el año así, en una carrera donde los antiguos y los nuevos nos juntamos para quemar lo malo del 2016 y dar la bienvenida a un 2017 que esperemos sea más equilibrado en lo deportivo, en lo que a mí respecta.



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